¿Quieres empezar a entrenar kendo? Aquí tienes cinco consejos

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En estas fechas es bastante normal que haya gente interesada en apuntarse a kendo. Algunos tienen muy claro de qué va todo esto, pero la gran mayoría no. Es más, yo mismo cuando empecé también desconocía la práctica de este deporte, y eso que por aquel entonces, informarse era un poco más complicado que ahora, ya que hoy día podemos tener toda la información del mundo en la palma de nuestra mano.

Esta entrada está destinada a aportar una serie de consejos y aclaraciones a todos aquellos que estén pensando en apuntarse a kendo, pero que tienen sus dudas acerca de esta disciplina.

1.Ve a ver una clase. Este es mi primer consejo, y creo que es el que más dudas puede despejar a cualquier interesado en comenzar a practicar kendo. Casi todos los clubes estarán encantados de dejaros observar una clase o las que sean necesarias para despejar vuestras dudas. Evidentemente si somos invitados tendremos que estar callados y no molestar, pero esto es una cuestión de educación básica y tampoco vamos a extendernos en ella.

Una vez vista la clase, podréis haceros una idea más o menos exacta de lo que va el kendo y si cumple vuestras expectativas o no. Tampoco será nada extraño si el club que visitéis os ofrece probar una clase sin ningún tipo de compromiso. Esta opción es excelente porque te permitirá probar de primera mano lo que te deparan los próximos meses en caso de que finalmente te animes.

Como apunte final, yo a título completamente personal, primero observaría una clase y después intentaría probar una sesión de entrenamiento. Me explico, aunque en principio probar sea lo que mayores sensaciones te transmita, observar esa primera sesión te ofrecerá mucha más información. Podrás ver qué hacen los nuevos, también los más veteranos y así hacerte una idea algo más global de lo que es el kendo, algo que es mucho más complicado de percibir sino estamos inmersos en una actividad.

2.Esto no es un manga, ni un anime, ni una película. Otra cuestión lógica y de sentido común, pero que conviene recordarla. Si habéis visto algún anime/manga que tenga que ver con el kendo, muy probablemente cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Así que borrad todas esas ideas de la cabeza si no queréis llevaros un desengaño. Lo mismo ocurre con películas o derivados, por lo que lo mejor para saber si os va a gustar el kendo es, y me remito al primer punto, es mejor ir a ver una clase.

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3.¿La forma física es importante? Respuesta corta: no. Respuesta larga: no, pero… El kendo es una disciplina que cualquier persona puede practicar, da igual su sexo, su peso o cualquier otra cuestión que podáis pensar. De hecho, a lo largo de los años que llevo entrenando, he visto ejemplos de personas que en principio tenían problemas importantes y que eso no les ha impedido entrenar y progresar. De hecho, por Youtube hay algunos ejemplos realmente sobrecogedores al respecto. Tampoco los problemas de visión suponen un impedimento.

Por tanto, la forma física no es determinante en el kendo. Ahora bien, como todo tiene su relevancia. Si queréis competir en serio, tener una buena condición física sí es importante, ya que os dará más resistencia y permitirá desenvolveros con más soltura, pero para lo demás, no debería ser una preocupación o algo que os incite a no darle una oportunidad al kendo.

4.¿Es caro practicarlo? Realmente, practicar kendo es una actividad que no es excesivamente cara, aunque sí tiene un par de momentos en los que hay que realizar un desembolso mayor de dinero. Grosso modo, lo habitual será pagar la cuota correspondiente al club al que nos hayamos apuntado y poco más. Pero hay dos momentos en concreto en el que el que pueda antojarse algo caro.

El primer mes puede ponerse un poco cuesta arriba ya que lo normal será además de pagar la cuota del club, la licencia de la federación más, un shinai, el sable de bambú con el que entrenamos en kendo. Depende del club o gimnasio dónde os apuntéis, podrá ser un poco más caro o más barato, pero es un desembolso que toca hacer. Lo bueno es que los siguientes meses la cosa se normaliza y únicamente tocará pagar al club la mensualidad.

El desembolso gordo llegará tarde o temprano, y es cuando tengáis que comprar el bogu, el conjunto de protecciones que se utiliza en kendo. Aquí sí estamos hablando de más dinero, aunque las cifras pueden variar mucho. Dado que si queréis seguir progresando y entrenando es un pago que os va a tocar realizar, no estaría de más ir ahorrando todos los meses un poco de cara la futura adquisición. En cualquier caso, puede llevar de seis meses a un año el ponerse el bogu, por lo que en principio hay tiempo suficiente para ahorrar y daros cuenta de si esto os gusta o no.

Por último, hay algunos clubes que disponen de bogus de segunda mano que pueden prestar, sobre todo para estudiantes, o venderlos lo que es una opción que puede resultar más económica. En cualquier caso, serán ellos los que os avisen cuando estéis preparados y os informarán de todos estos pormenores.

Si se hacen números, el cómputo global de la práctica del kendo no sale caro. Evidentemente, dependerá de múltiples factores, pero en líneas generales, hay otras muchas actividades que salen más caras a la larga.

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5. Ilusión, ganas y constancia. Lo he puesto el último, pero podría ser perfectamente el primero. Mentiría si digo que los primeros meses en kendo son fáciles, porque realmente no lo son. Nos sentimos torpes, vamos descoordinados, los pies sufren y salen ampollas. Todo un cuadro. Todos hemos pasado por eso y se supera, poco a poco se va mejorando, y los pies se curten dejando de ser un problema.

Por tanto, es necesaria mucha ilusión y ganas cuando empecéis a entrenar. El kendo es una actividad muy singular y a la larga gratificante, pero como todo lo bueno, se hace esperar un poco. Por eso es conveniente tener paciencia y entrenar mucho.

Y aquí entramos en otro punto clave: la constancia. El kendo es como cualquier otra actividad, requiere tiempo y dedicación para progresar en ella. Cuanto más se entrena, más se progresa, y por tanto siempre será mejor entrenar dos días, mejor que uno, tres mejor que dos y así sucesivamente. Evidentemente no todos tenemos tiempo o directamente en nuestro club solo se entrena un día o dos a la semana. Da igual cuantos sean los días, lo importante es que si vas a hacer kendo asistas e intentes dar lo mejor de ti en cada entrenamiento. Ser constante da sus frutos en casi cualquier actividad de la vida, pero en el kendo es algo que se nota especialmente.

Estos son mis cinco consejos. Seguro que os podrán dar más y mejores, pero creo que con ellos podéis quitaros algunas ideas preconcebidas e incluso perder algo de miedo e intentar dar el salto. He de señalar que no todo el mundo está hecho para el kendo, pero es algo que si os llega a gustar, es para toda la vida.

Fotografía | Fred Dunn, James Brooks y Takis Katris

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